Alteraciones electroencefalográficas en niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad

INTRODUCCIÓN

Las primeras descripciones encontradas en la bibliografía médica referentes a la hiperactividad infantil datan de principios del siglo pasado, y en ellas se hablaba de un ‘fallo en el control moral’ de estos niños [1], de carácter orgánico, y, por tanto, resultado de una lesión cerebral. No es hasta principios de los años sesenta que se introduce el término ‘disfunción cerebral mínima’ [2,3], que, aunque suponía el abandono de la búsqueda de una lesión cerebral, todavía inducía a pensar en una alteración orgánica como base del trastorno, el cual tenía una dimensión conductual centrada en un exceso de actividad.