Escuela y docencia: esenciales para el éxito académico y personal de personas con trastornos de déficit de atención



La escuela es un espacio decisivo para el desarrollo, social y personal de la niñez y la adolescencia. Para aquellas personas que tienen Trastornos de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, el apoyo que la institución les pueda ofrecer se convierte en un factor determinante para su permanencia en el sistema educativo y para el logro académico que éste demanda. Lo mismo se puede decir de las y los educadores que conviven día a día con estas personas y, sin lugar a dudas, es figura significativa en el desarrollo de las habilidades socioafectivas que requiere la niñez y la adolescencia. Para la población con Déficit de Atención, una o un educador informado, sensible, responsable con su papel social y comprometido con el desarrollo humano, función esencial de la educación, es sinónimo de éxito académico, pero más aún, es sinónimo de éxito personal. Es hacer posible la inclusión socioeducativa de poblaciones con necesidades educativas especiales y promover efectivamente la sensibilización en todos los ámbitos participantes en los procesos educativos: familia, comunidad, personal docente y administrativo y la niñez, que se formará con vivencias de valores tales como la tolerancia, justicia, participación, respeto, comprensión y solidaridad, entre otros. Si en el centro educativo se tiene claridad sobre la importancia de la educación inclusiva y el personal docente busca las estrategias para hacerlo una realidad, los niños, niñas y adolescentes con déficit de atención podrán, al igual que el resto de sus coetáneos, vivir la educación como un verdadero proceso de desarrollo humano.