Noticia: Disfunciones somatosensoriales podrían contribuir a los trastornos del espectro autista

12/07/2016

Se suele dar por sentado que los trastornos del espectro autista (TEA) se originan por un déficit en el desarrollo del cerebro, pero un estudio realizado en ratones sugiere que algunos de sus aspectos, como las anomalías en las conductas sociales, la percepción del tacto y la ansiedad, se relacionan con disfunciones en otras zonas del sistema nervioso: los nervios periféricos de las extremidades, dedos y otras partes del cuerpo que comunican la información sensorial al cerebro. 

Los investigadores examinaron cuatro genes que se relacionan con los TEA, entre los cuales destacaban dos: MECP2, cuya mutación causa síndrome de Rett, y GABRB3, implicado también en los trastornos asociados con el autismo. Mediante ingeniería genética los investigadores indujeron, en ratones, mutaciones en los genes que afectan a las neuronas sensoriales del sistema nervioso periférico, las encargadas de transformar los estímulos externos en internos. Tras alterar la secuencia de ADN, se estudiaron las reacciones de los ratones a los estímulos –como ligeros golpes de aire en su espalda– y probaron su capacidad para diferenciar objetos con diferentes texturas. Según los resultados, los roedores mostraron niveles elevados de sensibilidad a estímulos al tacto, pero fueron incapaces de diferenciar entre texturas. 

Los científicos identificaron el lugar donde se produce la disfunción que altera el tacto en organismos con TEA: se halló una comunicación defectuosa entre los nervios sensoriales de la piel y las neuronas de la médula espinal que reciben sus impulsos. Además, los investigadores creen que las anomalías de otros sentidos, como la vista, el gusto o el oído, también son precursoras de TEA. Es posible que una combinación de déficits en varios sistemas sensoriales, además del tacto, contribuya al trastorno. 

Orefice LL, Zimmerman AL, Chirila AM, Sleboda SJ, Head JP, Ginty DD

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